Realizar una ruta por las tumbas licias de Turquía es una experiencia que combina la belleza paisajística y el encanto histórico propio de los aventureros románticos, pues todavía hay enclaves literalmente escondidos entre la maleza que aún no han sido explotados por el turismo de masas.
Qué entendemos por Licia
Por mucho que busques en el mapa de Turquía, no encontrarás ni rastro de Licia. Se trata de una región histórica, de gran importancia durante la Antigüedad, que se extendía por las actuales provincias de Antalya y Mugla, que hoy se encuadran en la llamada Costa Turquesa o Riviera Turca.
Sus principales ciudades se situaban en la costa, dado lo escarpado del terreno interior de Licia. Los primeros asentamientos se remontan a la Edad del Bronce y sus gentes, conocidas después como lukka, son mencionados por hititas y egipcios. Fue conquistada y dominada por griegos, persas y carios, pero mantuvo su cultura local, de la que las tumbas son el mejor ejemplo. Posteriormente, fue integrada en el imperio romano, como todo el territorio de Anatolia.
Qué entendemos por tumbas licias
Por tumbas licias entendemos los nichos excavados en las paredes rocosas del territorio, cuyas fachadas eran talladas ricamente en forma de templos con pilastras y frontón. Era el espacio funerario reservado para gobernantes y miembros de la alta sociedad, como por ejemplo, sátrapas aqueménidas. Es, por tanto, una tipología que puede recordar a otras tumbas reales, como las de los nabateos en Petra.
En cambio, las clases menos adineradas debían conformarse con los sarcófagos pétreos en forma de casa que también están repartidos por el territorio, como el que mencionamos en el artículo sobre la Ciudad Sumergida de Kekova.
Por su parte, el interior no siempre es muy espacioso y era donde se conservaba el sarcófago de la tumba propiamente dicha, que solía estar decorada con relieves. En la actualidad, estas tumbas troglodíticas están vacías y los mejores sarcófagos conservados se exponen en diferentes museos arqueológicos.
Por dónde moverse
Para configurar una ruta por las tumbas licias de Turquía, todo dependerá del tiempo a disposición, el interés más o menos profundo por esta antigua civilización y los medios de transporte que se deseen emplear. Lo ideal y más completo es, sin duda, emplear un vehículo con chófer para moverse por la carretera que bordea la costa, pero también recurrir a una pequeña embarcación (goleta) con la que navegar a pocos metros de la costa. De esta manera, se pueden apreciar las tumbas excavadas en la roca desde un inmejorable punto de vista, desde donde se puede entender la vocación de eternidad que buscaban sus difuntos propietarios.
También son muy variados los lugares a introducir en una ruta por las tumbas licias, pero sin duda no podrían faltar:
- Tumba de Pericles de Limira, cuyos relieves con guerreros se conservan en el Museo de Antalya
- Tumbas de Mira, entre las más espectaculares, por su ubicación en las escarpadas paredes rocosas
- Xantos o Janto, que en realidad es un gran recinto arqueológico con otros muchos restos de la ciudad, no sólo elementos funerarios, entre ellos la famosa Columna Inscrita
- Tumbas de Pinara, cuyo emplazamiento rupestre y escondido le da un toque misterioso adicional
- Tumbas de Fethiye (antigua Telmessos), entre las que destaca la de Amintas, por su elegante fachada jónica
Y como hemos mencionado fugazmente, para conocer la belleza y misterio de estos monumentos funerarios, se puede añadir la visita a museos arqueológicos locales e internacionales, donde se conservan relieves o sarcófagos completos que nos hablan del refinamiento y pericia de sus artífices. En este sentido, destaca el de Antalya, pero también el Museo Británico, debido a las piezas que fueron exportadas en el contexto de las primeras investigaciones sobre el lugar, en el siglo XIX.


