Hagia Sophia Experience Museum: ¿qué es? ¿Merece la pena?

El Hagia Sophia Experience Museum es una propuesta interesante para conocer mejor y a fondo la historia de esta mezquita que, si contamos también sus primeros siglos en que fue basílica, cuenta ya con unos 1500 años de historia. En las siguientes líneas te contamos en qué consiste la visita y si puede merecerte la pena añadirla a tu programa de viaje.

Qué es el Hagia Sophia Experience Museum

El Hagia Sophia Experience Museum es un museo en el que se despliega una propuesta moderna e inmersiva para conocer la historia de Santa Sofía, de la misma manera que ocurre en un museo similar de Éfeso, como te contamos en otro post. De hecho, está gestionado por la misma empresa, DEM, especializada en este tipo de experiencias audiovisuales en destinos turísticos.

Se trata de un edificio diferente al de la propia mezquita, situado a apenas 400 metros de ella, y ubicado igualmente en la Plaza de Sultanahmet, que en origen fue el Hipódromo de Constantinopla (dirección: Binbirdirek, At Meydanı Cd No:10). Por tanto, está concebido para ser visitado antes o después de visitar Santa Sofía, como el mejor complemento para su comprensión total. Es por ello que el edificio alberga también una sección de historia y el nombre completo del recinto es Hagia Sophia History and Experience Museum (Museo de Historia y Experiencia de Santa Sofía).

El interior del edificio está conformado por varias plantas. El área dedicada a la parte experiencial incluye varias salas dotadas de iluminación tenue y paredes a modo de pantallas, donde se proyectan imágenes sobre la mezquita. Son recreaciones elaboradas con medios actuales para que el visitante se sumerja en los diferentes episodios que han conformado su evolución: desde su fundación como basílica en tiempos de Justiniano I hasta nuestros días.

El resto del edificio son salas con vitrinas donde se exponen algunas de las obras de arte y piezas históricas más relacionadas con Santa Sofía, como coranes, capiteles y elementos arquitectónicos. Y, sobre todo, mosaicos que permiten interpretar mejor la decoración original del templo, cuando se construyó en honor a la santa sabiduría (ese es el significado de su nombre), con representaciones humanas y divinas, como es tradición en el mundo cristiano… y como está prohibido en el arte islámico, de aquí que se acabaran retirando o cubriendo tras la conquista de Constantinopla en 1453 y su conversión a mezquita.

¿Merece la pena visitar este museo?

No hay una respuesta unánime sobre esto: hay visitantes que lo disfrutan y lo recomiendan encarecidamente, mientras otros consideran que no representa una visita imprescindible. O al menos, no por el precio de la entrada (recordemos que existe una entrada combinada para este museo y para la mezquita), pues supone un suplemento que incrementa considerablemente el importe.

Por ejemplo, para los más interesados en conocer a fondo su historia, evolución y arte, sí resultará útil dedicar varias horas a recorrer sus salas, sobre todo si se es receptivo a las aportaciones de las nuevas tecnologías en este tipo de relatos y se viaja con niños, siempre más proclives a este tipo de experiencias.

De hecho, estos museos son algo bastante habitual en monumentos similares, por ejemplo las catedrales católicas: por cuestiones de espacio y calidad de la visita, se crean un ‘museo de la catedral’ para exponer de manera individualizada las obras maestras del templo, como pueden ser cuadros o esculturas.

En cambio, si se está poco tiempo en Estambul y se prefieren experiencias más populares y humanas, es probable que prefieras dedicar ese tiempo a la visita de otros lugares como el Bazar de las Especias, la Torre de Gálata, un crucero por el Bósforo o el barrio de Beyoglu, por citar sólo algunos ejemplos.

Post relacionados