Kuru fasulye: en qué consiste esta sopa de alubias turca

El Kuru fasulye es una sopa de alubias turca y, para muchos, se trata de uno de los platos más populares de todo el país. Su sencillez es directamente proporcional a su sabor y energía, realmente poderosos. En este post te contamos qué lleva, cómo se hace y qué detalles se pueden dar para potenciar su carácter autóctono o vegano. Sea cual sea la opción elegida, debería ser una opción imprescindible durante tu viaje si realmente quieres comer como un verdadero turco.

Qué lleva este plato tan sencillo

Aunque se le pueden dar toques genuinamente turcos (como veremos más abajo), los ingredientes y el proceso de preparación del Kuru fasulye probablemente te recuerden a platos presentes en otras gastronomías del mundo, como por ejemplo la castellana o la andaluza, tan ricas en potajes parecidos.

Los ingredientes son alubias blancas (que se deben poner en remojo al menos 24 horas antes), cebolla, aceite (preferiblemente de oliva), sal y pasta de tomate, que puede sustituirse por tomate triturado. No se trata, pues, de uno de los platos más especiados de la cocina turca, y la única que suele incorporar es la pimienta roja.

Todos estos ingredientes se sofríen previamente y cuando la cebolla haya pochado, se añade el agua para crear el caldo. Tras ello, sólo hay que tener paciencia para que este plato caldoso se haga a fuego lento y consiga extraer todo el sabor de cada uno de estos ingredientes.  Terminada la cocción, se sirve directamente en un plato hondo, y estará listo para tomarse a modo de sopa o potaje con el que calentar el cuerpo en una fría jornada de invierno

Los toques genuinos de Turquía

Sobre la base de los ingredientes enumerados más arriba, es posible degustar el Kuru fasulye con matices diferentes para los paladares occidentales. Por ejemplo, cuando se decide agregar un punto de carne en forma de embutido, en este caso la pastirma, que es muy popular en los territorios que antiguamente controlaba el imperio otomano. Se trata de una especie de cecina, es decir, un jamón de carne oreada de vaca, que en algunos casos añade especias en su proceso de curación. Sea cual sea la opción elegida, ésta potencia el sabor del Kuru fasulye y le aporta una textura más consistente, ya sea en cada cucharada (si se añade en trocitos) o al final del plato (si se introduce en trozos grandes). 

Otra de las notas de sabor que puede sorprender a un paladar occidental es el zumo de limón, que se añade junto al agua para que se integre adecuadamente en el caldo, pues es un detalle habitual en la gastronomía turca.

¿Con qué se acompaña el Kuru fasulye?

Como decíamos, el Kuru fasulye es un plato de cuchara que se sirve en plato hondo y, dado su carácter caldoso, no lleva nada más en el plato. Sin embargo, es habitual servir junto a esta sopa, en un plato distinto, una ración de arroz o incluso bulgur. Otro acompañamiento habitual es el cacık o tzatziki, pero en este caso más bien a modo de meze o entrante, pues se trata de una salsa de yogur con diferentes verduras en su composición.

Por último, decir que el Kuru fasulye suele ser uno de los platos que los viajeros veganos tienen en su radar, pues es muy habitual que el plato carezca de ingredientes de procedencia animal, pues la opción de la pastirma no siempre se da. Además, algunas variantes añaden otros ingredientes vegetales.

En suma: un plato que puede ser perfecto en un almuerzo de invierno o en un menú vegano durante tu viaje a Turquía, y que te será fácil de encontrar en cualquier restaurante de los principales destinos turísticos.

Post relacionados