Las sinagogas sefardíes de Esmirna son una propuesta de ruta interesante no sólo para viajeros de religión judía, sino para todos los amantes de la cultura y, en especial, para los turistas que tienen una sensibilidad especial por el conocimiento de las religiones y de la espiritualidad de quienes la profesan. En este post te mostramos por qué son muchos los que recorren estas sinagogas y cuáles son las que componen la ruta.
Por qué una ruta por las sinagogas sefardíes de Esmirna
Si hablamos de sinagogas sefardíes de Esmirna es porque se trata de espacios sagrados relacionados con los judíos expulsados de la Península Ibérica a finales del siglo XV. Recordemos que, para los judíos, Sefarad es toda esa península, así que sefardí hace referencia a quienes procedían de los actuales países de España y Portugal.
Dicha expulsión fue un episodio realmente traumático para esa comunidad judía, que se vio obligada a buscar un nuevo hogar en muchos otros lugares del mundo, como el norte de África o Sudamérica. Pero el imperio otomano fue el principal receptor de sefardíes, pues los sultanes promovieron la acogida de esta comunidad, sabedores de las altas capacidades de sus miembros. De todas las ciudades de aquel imperio, Estambul y Esmirna fueron probablemente las dos que más sefardíes recibieron.
Y en la actualidad, es ésta última donde su huella es más visible. Por ello, a continuación enumeramos cuatro sinagogas que todavía hoy están vigentes y son visitables, interesantes no sólo por su arquitectura y decoración, sino también por las historias que nos cuentan sus paredes y mobiliario.
Sinagoga de Bikur Holim
Esta sinagoga, situada en el número 44 de Eşrefpaşa Caddesi, fue construida en las primeras décadas del siglo XVIII por Salomon de Ciaves, un judío holandés de origen alemán, como se puede comprender de su apellido. De hecho, al comienzo se conoció como “Sinagoga de Claves”, pero se le dio este nuevo nombre que significa “acogida de enfermos” porque fue un hospital de enfermos de cólera y peste. Pasto de las llamas en 1772, fue reconstruida por un miembro del mismo linaje, Manuel de Ciaves en 1800. Es una de las más elegantes de la ciudad, con un aire clásico apreciable en las columnas de su bimá.
Sinagoga Etz Hayim
Esta sinagoga no está en funcionamiento actualmente y en los últimos años ha sido objeto de una importante restauración, pues su estado era ruinoso. Ahora, en cambio, permanece como el testimonio vivo de los primeros judíos en la ciudad, pues según diferentes documentos fue aquí donde se ubicó la sinagoga más antigua, de época bizantina. Su aspecto actual responde a las construcciones sefarditas de planta central y una estructura columnada donde se ubicaba la tebá.
Sinagoga de la Sinyora (o Signora Giveret)
Esta sinagoga de evocador nombre hace referencia a su fundadora, Donna Gracia Mendes, una importante judía y filántropa portuguesa que mandó construir el templo en el siglo XVI. Su aspecto actual se remonta a mediados del siglo XIX, cuando hubo de ser rehabilitada tras un pavoroso incendio. En ese momento, el estilo de inspiración fue el italiano y bellas alfombras y tapices de color burdeos, en contraste con un elegante conjunto de columnas, arquerías y techumbres de color blanco o claro.
Sinagoga Shalom o El Kal de la Tromba
La cuarta de las sinagogas sefardíes de Esmirna es la de Shalom, también conocida como El Kal de la Tromba, fundada a comienzos del siglo XVII en tiempos del rabino Hayim Eskapa o Escapa, descendiente de una familia judía castellana establecida en Salónica. Esta sinagoga se salvó milagrosamente del incendio que dañó la ciudad en 1841, y en la actualidad presenta una hermosa combinación de sobrias columnas de piedra, artesonados de madera con decoración geométrica y hejal cubierto de un refinado tapiz.


